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martes, 8 de abril de 2014

La leyenda del hilo rojo del destino.


El Hilo Rojo es una creencia tradicional en Asia Oriental, presente en la mitología china y en la japonesa, entre otras. Cuenta que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un «hilo rojo», que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.


Una de las leyendas sobre este hilo rojo cuenta que un anciano que vive en la luna, sale cada noche y busca entre las almas aquellas que están predestinadas a unirse en la tierra, y cuando las encuentra las ata con un hilo rojo para que no se pierdan.
Pero la leyenda más popular y la que se recita en casi todos los hogares japoneses a los niños y jóvenes es ésta:
Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo : «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza. Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.

sábado, 16 de julio de 2011

Un Cadillac de cemento

Un condurctor de una hormigonera pasó por su barrio un día de camino a entregar una carga de mezcla preparada. Al pasar delante de su casa se quedó sorprendidísimo al ver un Cadillac descapotable nuevo aparcado justo delante de su casa..

Aparcó el camión, se acercó a la ventana de la cocina sin hacer ruido y vió a su mujer hablando con un desconocido.

Pensando que su mujer le engañaba, el camionero reculó con el camión, se puso junto al Cadillac y descargó toda la carga de cemento fresco encima del coche.
El Cadillac se hundió en el pavimento convirtiendose en un montón de chatarra.

Aquella tarde el hombre volvió a casa y se encontró a su mujer histerica, mientras el Cadillac nuevo era arrastrado por una grúa.
Entre lágrimas, le explicó que aquella mañana el concesionario le había hecho entrega del coche nuevo que le iba a regalar a él por su cumpleaños. Llevaba años arañando dinero y ahorrando para comprarle a su marido el coche de sus sueños.

Se me sale el cerebro

Era un día muy caluroso, una mujer iba al supermercado a comprar y, al aparcar, vio que en el coche de al lado una señora se inclinaba sobre el volante, rígida y con una mano en la parte de atrás de la cabeza. Esto la inquietó, pero aún así decidió irse a hacer la compra. Al volver al coche resultó que la otra mujer seguía en la misma posición: con la mano en la nuca e inclinada sobre el volante.

Entonces la primera mujer golpeó don los nudillos en el cristal de la ventanilla y le preguntó a la otra si necesitaba ayuda y si se encontraba bien.

-Por favor, llame a urgencias.- Dijo la mujer sin aliento.- ¡Me han disparado y noto cómo se me está saliendo el cerebro!

La primera mujer vió una sustancia gris y viscosaque le salía por entre los dedos de la otra mujer, de modo que salió corriendo al supermercado, llamó para pedir una ambulancia y lo comunicó al director del comercio.

Cuando llegaron los médicos de urgencias, separaron con mucho cuidado los dedos de la nuca de la mujer, examinaron la herida e inspeccionaron el resto del coche.

Estallaron en risas y les explicaron que un bote de pasta precocinada para galletas que estaba sobre las demás cosas que había comprado, había explotado por el calor. La tapa de metal había golpeado a la mujer en la cabeza y la primera galleta había salido disparada pegandosele a la nuca.

Después de comprobar el ticket de compra se dieron cuenta de que la mujer había pasado hora y media en el coche sin que nadie la ayudara.
Le dieron un bote de galletas nuevo.

Milagro en Lourdes.

Una irlandesa católica que tenía muy mala salud se desplazó a Francia con la intención de visitar la famosa ermita de la Santísima Virgen María de Lourdes. El manantial que allí mana es conocido por su poder de realizar curaciones milagrosas.

La mujer se cansó mucho de tanto esperar en la gruta antes de que empezara la bendición de los enfermos. Y, en vista de que había una silla de ruedas vacía entre la multitud de peregrinos, se sentó un rato a descansar.

Cuando por fin se le acercó el sacerdote que estaba bendiciendo a los enfermos, la mujer se levantó de la silla.

Cuando la vieron levantarse, la gente empezó a gritar que era un milagro.

La multitud se agolpó alrededor de ella y empezó a empujar, llevada por el deseo de tocarla. En medio de aquella agitación, y entre tantos empujones y tirones, la mujer se cayó y se rompió una pierna.
De modo que volvió de Lourdes con una pierna rota.